Rectificación de Discos y Tambores de Freno ¿Necesario o no?

El rectificado de los discos y tambores de freno en muchas ocasiones se ha puesto en controversia por los propietarios de vehículos y por que no, también de algunos mecánicos. Si bien es cierto que al cambiar las pastillas y/o zapatas de freno sin rectificar, el vehículo seguirá frenando, no debemos descartar ni restarle importancia al desgaste y a la temperatura que estos componentes han sido sometidos durante su funcionamiento y por ende ésto siempre va a traer secuelas en el material y la composición del disco/tambor.

Los frenos están diseñados para que las zapatas o las pastillas rocen contra los tambores o los discos de freno disminuyendo la velocidad del vehículo.

El frenado genera calor, pero los frenos están diseñados para soportar mucho calor. Sin embargo, los frenos pueden debilitarse o fallar a causa del excesivo calor al usarlos demasiado y no contar con el efecto de frenado del motor.

El uso excesivo de los frenos causa recalentamiento y ocasiona el debilitamiento de los materiales involucrados en la frenada. El debilitamiento de los frenos es a causa de que el calor excesivo produce cambios químicos en el revestimiento de los frenos que reducen la fricción y también causa la expansión de los tambores y discos de freno.

Por estas razones siempre que se cambien pastillas de freno o zapatas, lo más recomendable es rectificar los discos y los tambores. El proceso de rectificación consiste en montar las piezas en un torno de precisión para frenos automotrices y esta máquina, operada por un técnico calificado, se encargará de desgastar milímetro a milímetro en forma totalmente regular las bandas de frenado, es decir, las caras del disco y la pista de frenado del tambor, con el fin de eliminar aquellas irregularidades causadas por los factores antes mencionados, hasta tener pistas de frenado totalmente uniformes, por

lo que es muy importante aclarar que cada vez que rectificamos, se le está restando grosor a estos componentes, es decir, vida útil, por lo cual siempre debe respetarse el espesor mínimo del disco y el diámetro máximo del tambor, esto comúnmente viene inscrito en la misma pieza por el fabricante. Si ya no contamos con el diámetro o espesor máximo permitido la pieza debe reemplazarse y se recomienda el reemplazo de éstos componentes en pares (los 2 discos y/o los 2 tambores).

Cuando no se rectifica o se cambia el disco/tambor, es altamente probable que sintamos vibraciones, golpeteo, sonidos, chirridos y otras molestias al frenar además del desgaste irregular y daño prematuro que van a sufrir las pastillas y zapatas que estarían eventualmente rozando a presión contra un disco o tambor con una superficie irregular.

Una vez hecho el servicio de frenos con rectificado incluido, es recomendable hacer frenados suaves, durante los primeros 100 kilómetros, para un buen asentamiento de las pastillas y/o zapatas de freno.

Referencia: https://elmecanicoenlinea.wordpress.com/2015/04/20/24/

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